Ubicadas a 73 kms. al este de Pozo Almonte.
Es un oasis precordillerano situado a 2.700 m.s.n.m., famoso por sus fuentes termales. Posee una amplia visión del valle y la quebrada.
Una vieja leyenda, señala que la hija única de un jefe Inca recuperó la vista después de conocer las bondades de las aguas termales del lugar. En agradecimiento a las fuerzas de la naturaleza ordenó que se diera el nombre de "niña de mis ojos" a Mamiña, el hermoso valle. En Mamiña existen evidencias arqueológicas de asentamientos humanos anteriores a la ocupación incásica. Las muestras culturales permiten conocer el grado de desarrollo alcanzado por los grupos prehispánicos que habitaron el valle y quebradas cercanas. El ordenamiento urbano actual del pueblo y numerosas viviendas datan del período colonial español. El asentamiento sobre una elevación situada en medio del valle da a Mamiña un encanto especial y ofrece, además, una amplia visión panorámica de la quebrada. Sus habitantes son descendientes directos del hombre andino (Aymaras y Quechuas) cuya característica más destacada es su apego a las costumbres y tradiciones ancestrales en variadas manifestaciones del diario vivir, así como su profunda devoción a las santa patrona del santoral cristiano. Existen varias fuentes termales, sin contar las establecidas con hospedaje que ofrecen acomodaciones y piscinas con agua termal.